OPINIÓN PREVIA SOBRE EL CURRÍCULUM OCULTO

Estoy totalmente de acuerdo con Miguel Ángel Santos Guerra (Universidad de Málaga) cuando afirma que: “al incorporarse a una institución, se produce un apropiamiento de la cultura de la misma, unas veces por convencimiento y otras por una reacción de sobrevivencia”. Por eso es muy importante que la institución encarne valores y que no sólo los explique o predique. De este modo, será fácil que los alumnos aprendan a vivirlos. Si los profesionales de la educación son ejemplos de ciudadanos honestos, comprometidos, solidarios, tolerantes y sensibles, es probable que los alumnos hagan suyas las concepciones, las actitudes y los comportamientos de sus maestros.

Para lograr este objetivo, es necesario que las escuelas reflexionen sobre su funcionamiento, que revisen sus normas de conducta y convivencia, que pongan sobre el tapete el código moral que rige las relaciones de sus miembros y que todos los ciudadanos se comprometan con la consecución de un sistema educativo que desarrolle la igualdad y no la injusticia, con un funcionamiento de cada escuela que contribuya a una vivencia cotidiana cargada de valores.

Y, desde mi punto de vista, hay muchos obstáculos en el camino que debemos eliminar porque “a través de los libros de texto, de las prácticas establecidas, de las formas de relación, etc. se perpetúan las formas de vivir y de actuar como mujer y como hombre” (Arenas, 1996; Santos Guerra y otros, 2000; Barragán, 2001). Por ejemplo, como he hecho referencia en el método de enseñanza basado en el aprendizaje cooperativo, “la organización de los espacios, tanto en su tamaño como en su disposición, su uso o el tránsito por ellos está regida por el beneficio y no por la lógica, por el interés y no por la racionalidad, por el capricho y no por la ética” (Heras, 1997), los escenarios del aprendizaje nos hacen entender que solamente uno sabe (se coloca en una posición más alta, se dirige al auditorio, dispone de medios audiovisuales, está cerca del encerado, tiene un micrófono...) y que los alumnos no pueden aprender nada unos de otros (están colocados en alineaciones que les hacer mirar al cogote del que está delante, no disponen de tiempo para hablar, no pueden hacer grupos para discutir...), el tiempo se distribuye de forma jerárquica. Basta observar la estructura temporal de las intervenciones para descubrir que se dispone de tiempo en función de lo que supuestamente se sabe. El profesor habla durante un tiempo largo, el que hace una comunicación dispone de un tiempo más breve y al que hace una pregunta se le conmina a la brevedad (típica característica de la técnica expositiva). La forma de trabajar el conocimiento y de evaluar el aprendizaje entraña peligrosas concepciones sobre la construcción, la valoración y la aplicación del mismo. Es la institución la que tiene como depositaria el conocimiento hegemónico y ella misma es la que dice cuándo se puede dar por cierto que ese conocimiento ha sido adquirido. Se desarrolla así una concepción jerárquica de verdad. A través de procesos de selección y clasificación se aprende a competir, a compararse con los otros, a buscar los primeros puestos, a hacer méritos según los criterios establecidos por la cultura institucional. Si el clima ético está deteriorado es fácil que no importe la naturaleza inmoral de los métodos que se emplean para alcanzar los primeros puestos.



OPINIÓN MODIFICADA TRAS ANALIZAR LAS RESPUESTAS DEL FORO DE DISCUSIÓN Y CONTRASTAR MI OPINIÓN CON LA DE LOS COMPAÑEROS DEL MÁSTER
Pregunta formulada:¿Cómo crees que influyen la personalidad y los valores del profesor en sus alumnos?


Me parece muy acertada la opinión de usuario 3 cuando comenta que: “bajo mi punto de vista sí que influye en cierta medida la personalidad y valores del profesor. Teniendo en cuenta que uno de los objetivos actuales en el sistema educativo es favorecer una educación trasversal en la que no sólo el profesor se limite a enseñar el contenido de una asignatura, sino que también se eduque al alumnado con unos valores como “persona”(tolerancia, trabajo en grupo, generosidad, ayudar al prójimo, saber estar,….), es muy importante que esos mismos valores los tenga el profesor, para que así sea capaz de poderlos transmitir. Por otro lado, la personalidad del profesor también la considero relevante a la hora de impartir una clase, puesto que influye en la forma y el ritmo en que trascurre la clase. Por ejemplo, una profesora joven y vital, favorece que la clase se realice de una forma más dinámica y entretenida (ya sólo el simple hecho de su apariencia externa ya condiciona a los alumnos a mostrarse más o menos receptivos hacia el profesor/a). Por el contrario, un profesor/a que se muestra frio, poco ameno, provoca que los alumnos no estén tan a gusto en clase con él y por lo tanto, la asignatura no sea tan atractiva como podría serlo si la clase se impartiera de otra forma”. A pesar de que, en principio, los profesores jóvenes tienen más ganas de ponerse a prueba, hacer sus clases lo más dinámicas e innovadoras posibles, desde mi punto de vista, un buen profesor nunca debería perder ese espíritu tenga la edad que tenga. Como en todas las profesiones, se es más experto cuantos más años de experiencia tengas en ese sector. No se por qué motivo, pero en la docencia, se suele achacar la falta de ganas de trabajar, de innovar, de luchar por tus alumnos, etc. con la edad cuando, desde mi punto de vista, tendría que ser al revés. A mayor edad, docencia más perfeccionada.

En la misma línea, usuario 6 dice que: “Influyen sobremanera. De hecho es posible que influyan más que el propio contenido de la asignatura. Profesores que hagan amena la tarea de aprender, entusiastas y capaces de transmitir el entusiasmo crearán en los alumnos interés para seguir la materia. Considero muy importante también la accesibilidad de los mismos, profesores abiertos a resolver dudas y con los que la pregunta y la interacción sea normal contribuirán a una mejor retención de conocimientos. En cuanto a los valores humanos del profesor, creo que tienen distinta trascendencia dependiendo de la edad de los alumnos. Para alumnos adultos y experimentados probablemente los valores del profesor tengan menor relevancia que para alumnos más jóvenes donde sí se busca una formación no sólo técnica sino también humana”. Muy interesante la opinión de usuario 6 en lo que respecta a los valores que se inculcan a los alumnos. Estoy de acuerdo cuando comenta que, con alumnos más jóvenes, el currículum oculto tiene más poder si cabe.

Me gusta mucho el comentario de profesor 1 rompiendo una lanza en favor de los profesores: “siempre se ha dicho que la motivación de los alumnos es importante para un aprendizaje significativo... ¿y la motivación del profesor?...considero que es un valor importantísimo, por encima de los rasgos concretos de su personalidad, un profesor motivado siempre intentará dar lo mejor de sí mismo a sus alumnos y por lo tanto aportará creatividad, entusiasmo, empatía, etc.” Como he comentado en la carpeta de Pensamiento Dialéctico, estoy de acuerdo con la tesis de Miguel Ángel Santos Guerra (Universidad de Málaga) cuando afirma que “los aprendizajes que se derivan de este peculiar mecanismo afectan no sólo a los alumnos/as sino también, y de manera especial, al profesorado. En efecto, al incorporarse a una institución, se produce un apropiamiento de la cultura de la misma, unas veces por convencimiento y otras por una reacción de sobrevivencia”.Por eso, la clave, está en conseguir implicar al centro en su totalidad.

Muy interesante la opinión de profesor 2: “¿Los valores son también parte de la personalidad? Es evidente que necesitamos adoptar valores acordes con nuestra forma de ser. Si eso no ocurre se puede producir una distorsión, una discrepancia entre lo que el sujeto hace y lo que el sujeto dice. Esta primera consideración es crítica a la hora de opinar sobre este tema ya que, en ocasiones, lo que decimos y lo que hacemos los profesores es bien distinto. Si les decimos a nuestros alumnos lo importante que es trabajar en grupo y no realizamos con ellos trabajos grupales estamos desintonizados. Si les comentamos la importancia de la creatividad, por ejemplo, y luego los sometemos a los exámenes tradicionales, pues también actuamos de forma incoherente. Así es que, en mi opinión ambas cosas (valores y personalidad del profesor) influyen decisivamente en la respuesta de los alumnos. Es complejo precisar a forma concreta en que influyen ambas variables. En un primer acercamiento, yo diría que se transmite: el entusiasmo por la materia, el deseo de saber, el respeto a las opiniones de los alumnos, el talante y el trato que les concedemos y la voluntad de aprender más o menos”.


Profesor 9 comenta lo siguiente: “a mi no me cabe duda de que los profesores somos personas y no máquinas que planificamos y ejecutamos programas. Eso quiere decir que nos influye lo que ocurre en nuestras vidas, también estamos alegres y tristes, relajados y enfadados. Dicho lo cuál creo que debemos ser conscientes de nuestras emociones y procurar gestionarlas para realizar nuestro trabajo del mejor modo posible. Los valores que tenemos, lo que consideramos que está bien o está mal lo transmitimos a nuestro alumnado, debemos ser conscientes de ello y deberemos ofrecer distintas perspectivas d un mismo fenómeno, aunque tengamos clara nuestra opinión, la educación del espíritu crítico constructivo es tremendamente importante para forjar ciudadanos con opinión propia y talante conciliador. Que decir de nuestra personalidad claro que influye en lo que transmitimos ser más o menos tolerantes, más o menos creativos, tener unas creencias u otras acerca de nuestra labor marcar nuestra relación y nuestro discurso con el alumnado. Si sabemos reconocer las emociones de los demás y las nuestras propias si sabemos expresarlas estaremos en condiciones de estar próximos a nuestros alumnos, podremos decirles de manera asertiva lo que nos apena de sus comportamientos o lo que nos llena de alegría y de ilusión. Todo ello está ligado al cambio de modelo de enseñante que creo se está produciendo, ya no somos el único medio o recurso para la información; nuestro papel es más de mediador del aprendizaje, intentando que vean diferentes puntos de vista de una misma información o de un problema concreto”. Me parece muy interesante la referencia que hace profesor 9 sobre la autorregulación de las emociones. Cada día me interesa más el mundo de la inteligencia emocional, es decir, la capacidad de percibir las propias emociones y las de los demás, de comprenderlas, valorarlas y extraer la máxima información de ellas para guiar nuestra menta y nuestro comportamiento (Mayer y Salovey). Todos los profesores deberían tener muy presente la importancia de este tema y mejorar sus habilidades emocionales.

Usuario 7 dice: “los temarios son iguales en cada ciclo, entonces, ¿Quién marca estas diferencias? La respuesta es clara, los profesores imprimiendo su personalidad al modo de transmitir conocimientos”. Me parece una opinión muy breve pero cargada de significado. En este comentario se recoge una gran verdad.

Me gustaría cerrar el análisis de las respuestas de mi foro de discusión con una frase de usuario 4: “Los alumnos ven por los ojos de su profesor la materia, es una responsabilidad muy grande que por desgracia no todos asumen como debieran”.


Con mis compañeros y compañeras del Máster de Formación del Profesorado también he tenido oportunidad de comentar algunas cuestiones interesantes relacionadas con el currículum oculto. Las conversaciones que manteníamos giraban muchas veces entorno a la diferencia entre currículum explícito y currículum oculto.

Una compañera comenta lo siguiente: “para mí es más importante el curriculum oculto que el de la legislación, ya que son más importante los valores que les inculca el profesor a los alumnos que lo que tiene que enseñar. Yo memorizaba mejor los conceptos que me enseñaban los profesores más cercanos, que tenían un trato más amable conmigo”. Sin embargo, otra compañera explica que: “cuando seamos profesores tendremos que tener mucho cuidado con el lenguaje, tendremos que ser naturales”. Estoy de acuerdo con ambas. El hecho de ser una profesora amable y accesible no está ligado, desde mi punto de vista, con descuidar el lenguaje o ser “postiza” en tus comentarios. Creo que se puede llegar a un equilibrio siendo rigurosa y cercana a la vez.

Otro compañero comenta que: “el currículum oculto este no tiene un carácter negativo, humaniza”.


Uno de mis compañeros considera que: “la personalidad del profesor resulta esencial a la hora de transmitir conocimientos. Si el profesor tiene un carácter cercano y amable los alumnos se sentirán más cómodos, receptivos y motivados”. Esta es la opinión que comparten la mayoría de los compañeros con los que he hablado y estoy totalmente de acuerdo con ellos.

Desde el punto de vista de otra compañera: “la escuela es un lugar en el que se aprueba o se suspende, en el que suceden cosas divertidas. Pero también es el sitio donde los alumnos se sientan, escuchan, esperan, levantan la mano. Es decir no solo están en la escuela para aprender la teoría de los libros sino que se les enseñan muchas cosas más, se les educa para un futuro”. Creo que la visión de esta compañera está más centrada en los valores y hábitos que inculca el profesor día a día con el fin de socializar a los alumnos para que se incorporen al sistema educativo sin embargo, yo pienso que la idea de curriculum oculto va más allá de los conocimientos y enseñanzas declarados de forma intencional en las aulas y las escuelas. Se incluye también todo lo relativo a la inculcación de valores, actitudes y juicios valorativos, acordes con el sistema sociocultural vigente.