OPINIÓN PREVIA SOBRE LA TÉCNICA EXPOSITIVA

Durante 400 años, en todo el mundo, los alumnos del primer curso de la enseñanza terciaria se han sentado en salones de conferencia y han tratado de anotar todo lo que dice el conferenciante. No saben lo que se supone que tienen que recordar o aquello sobre lo que les van a examinar, de modo que actúan buscando la seguridad y tratando de registrar todo. Jhon Tiffin y Lalita Rajasingham.

Estoy totalmente de acuerdo con esta cita y, aunque suene un poco radical, creo que resume a la perfección el modo en el que he afrontado (y en ocasiones sigo afrontando, no porque quiera sino por inercia diría yo), las clases de las diferentes materias desde que tenía uso de razón. Después de catorce años aproximadamente escuchando y transcribiendo monólogos y desarrollando una fascinante capacidad de escuchar al profesor, “entenderlo” y copiar todo lo que decía al mismo tiempo por si acaso no aparecía en los libros en los que supuestamente se basaba, puedo decir que odio firmemente esta técnica y las llamadas clases magistrales.

Sin embargo, he de puntualizar que si se trata de un buen orador, la explicación de un tema lo aclara, y favorece en el alumno la escucha activa. Por desgracia, en pocas ocasiones he podido disfrutar de un docente que sea buen orador. Algunos consejos para utilizar esta técnica podrían ser, por ejemplo: enfatizar y resumir periódicamente, mantenerse en un lugar visible, dirigir la vista y la voz hacia todo el grupo, utilizar un lenguaje claro y con un volumen adecuado o utilizar ejemplos conocidos y significativos para los alumnos.
Algo que para mí es fundamental, no se debe abusar de las presentaciones PPT y menos leerlas. Creo que es un recurso muy interesante pero debe utilizarse únicamente como apoyo, no para vender una típica clase magistral puramente teórica como algo muy innovador.
En la investigación que realiza Claudia Castro en su artículo: Formación de Formadores. Metodología Docente en Ciencias de la Salud (ver Anexo I) preguntan a un gran número de docentes por qué utilizan la estrategia de clases expositivas. Sus respuestas son las siguientes: “porque la materia es muy larga y tengo poco tiempo de cursarla. De ese modo yo me aseguro de “dar todo”, “porque los temas son muy difíciles, yo se los explico para que los entiendan”, “porque tengo muchos alumnos y es lo único que se puede hacer” o “porque los alumnos les aburre el tema, son abúlicos, no les interesa la materia, no están motivados para nada, sólo quieren escuchar una clase”.
Si es cierto que la materia es larga y el tiempo no alcanza, ¿por qué utilizar el poco tiempo en que docentes y alumnos están juntos para repetir cuestiones que probablemente están desarrolladas en los libros?, cuando hablan de poco tiempo, a qué se refieren ¿al tiempo de enseñanza o al de aprendizaje?, qué es lo más importante ¿lo que nosotros enseñamos o lo que aprenden nuestros alumnos?
Reconozco que cuesta mucho más esfuerzo preparar una clase dinámica en la que se combinen diferentes métodos de enseñanza-aprendizaje y se realicen actividades de distinta índole, sin embargo ese es el trabajo de un profesor y debe esforzarse por hacerlo bien. Creo que muchos docentes quieren mejorar día a día y aplicar en sus clases técnicas más novedosas pero, desde mi punto de vista, los currículums (en mi caso de Formación Profesional) son excesivamente extensos y abarcan demasiados contenidos y resultados de aprendizaje. Si se apostara por reducir los contenidos se podrían utilizar otras técnicas de enseñanza que proporcionasen al alumno una base de conocimientos más sólida que no se le olvidase de un día para otro como ocurre con el método expositivo.
En definitiva, técnica expositiva sí pero en los momentos en los que puede resultar interesante y útil utilizarla (presentar el esquema general las nuevas unidades temáticas, comunicar los objetivos de la clase y explicar los modos en que se podría organizar el estudio, incentivar a los alumnos para la búsqueda de información, transmitir información de difícil acceso para el estudiante, etc.) pero nunca como regla general. Además creo que es valioso que el profesor interrumpa la exposición para interrogar sobre lo expuesto, para escuchar las apreciaciones de los alumnos sobre el tema, relacionarlos con otros temas de la misma asignatura o de otras con los que tenga puntos en común, y escuchar sus opiniones personales, o vivencias si correspondiera.


OPINIÓN MODIFICADA TRAS ANALIZAR LAS RESPUESTAS DEL FORO DE DISCUSIÓN Y CONTRASTAR MI OPINIÓN CON LA DE MIS COMPAÑEROS DE CLASE
Pregunta formulada: ¿Crees que mediante la transmisión unilateral de contenidos por parte del profesor se consigue motivar a los alumnos y que aprendan realmente?


Si bien es cierto que tras la lectura pormenorizada de todas las contestaciones del foro de discusión sobre esta pregunta mantengo mi opinión (mi odio hacia las clases magistrales no se va a diluir así como así), muchas de las respuestas me han llamado la atención y me han hecho reflexionar.
Usuario 3 comenta lo siguiente: “Sin embargo, en una clase en que se fomenta la participación, se logra que todos los alumnos se muestren más receptivos, ya sea porque se muestran en “alerta” a que les pregunten y puedan quedar sorprendidos de no haber prestado atención, o por que se muestren verdaderamente motivados e interesados en lo que se está explicando”. No me gustaría que, cuando sea docente, una de las consecuencias de aplicar métodos de enseñanza-aprendizaje alternativos como el aprendizaje cooperativo o creativo (de los que he hablado en la carpeta de pensamiento dialéctico) fuera que mis alumnos tuvieran miedo de que les pudiese preguntar algo y se vieran forzados a estar siempre “alerta”. Cuando era alumna, sufrí ese miedo y sentía que en cualquier momento el profesor me podía preguntar algo y yo no sabría la respuesta.
Me llama la atención que el comentario anterior no es aislado porque usuario 6 opina que: “se ha de fomentar la participación, sí, pero sólo hasta el punto en que esta no sea vista como una obligación tediosa por parte del alumno en la que se vea obligado a prestar atención a regañadientes”. Creo que el uso de nuevos métodos de enseñanza-aprendizaje fomenta la participación en sentido positivo. Soy de la opinión de que los métodos a utilizar deben ser consensuados con el alumnado previamente y el profesor debe ir evaluando su aplicación y resultados. En cuanto detecte situaciones en las que los alumnos participan por obligación se deberían replantear las reglas del juego.
Estoy totalmente de acuerdo con profesor 1 cuando dice que: “la clase magistral puede ser un buen método pedagógico desde el punto de vista "motivador" como introducción al tema que se pretende abordar, siempre y cuando esa exposición esté impregnada de emoción, de experiencias personales que el profesor ha tenido en su propio proceso de aprendizaje, etc. El verdadero aprendizaje conlleva además la participación activa del alumno de forma individual y grupal (es cierto que muchas veces no se puede abordar el conocimiento desde diferentes métodos de enseñanza simplemente por falta de tiempo, no hay que olvidar que el currículo en Formación Profesional es excesivamente amplio. Si la exposición del profesor se resume a leer un texto, PPT, etc., lo considero una verdadera pérdida de tiempo para las dos partes”. Esta opinión resume, de una manera excelente, mi opinión respecto al método unilateral de transmisión de conocimientos. Como comentaba anteriormente, si un profesor es también buen orador, puede utilizar esta técnica para introducir el tema y transmitir a los alumnos emoción y ganas por aprender. Y para conseguir buenos profesores-oradores capaces de llegar y emocionar al alumnado debemos formarlos. Esta idea es la que propone profesor 9 al opinar que: “en la escuela primaria se ha demostrado que métodos cooperativos, colaborativos entre el alumnado favorecen la inclusión de todo el alumnado, tenga la característica que tenga, con más o menos dificultades, con más o menos capacidades. Se trata de una alternativa a métodos competitivos. Es cierto que la sociedad es tremendamente competitiva, pero no es menos cierto que aprender que existen modelos diferentes también es interesante. Sin embargo creo que la preparación y formación del profesorado para gestionar estos grupos es bastante deficiente”.
Usuario 2 tiene la misma opinión que yo en lo que respecta al tiempo: “la practica en las clases creo que es un buen método para tener al alumno ocupado y entretenido en algo, también hacer debates en clase, pero todos estas técnicas llevan mucho tiempo, y en ocasiones no se dispone de esto, y se tiene que dar todo el libro deprisa y corriendo”.
Usuario 7: “tampoco me convence el sistema de los alumnos investigan y sacan información, y el profesor está simplemente para afirmar conceptos, y aclarar dudas”. Totalmente de acuerdo con esta opinión. Antes de leer las respuestas del foro de discusión mi opinión giraba en torno al odio que profeso a la transmisión unilateral y sin “rasmia” de conocimientos sin embargo, no podemos ser radicales y hay que hacer las cosas bien. Si implementamos técnicas como el aprendizaje por descubrimiento y el aprendizaje inductivo (como propone usuario 7) hay que hacerlo en condiciones.
Interesante el comentario de profesor 6: “la transmisión unilateral es imprescindible, pero no es la única herramienta. Creo que antes de dar respuesta hay que reflexionar sobre qué motiva a los alumnos.En primer lugar motivar a los alumnos no es tarea fácil y menos en la FP donde los grupos son heterogéneos y sus objetivos profesionales no siempre los tienen delimitados: unos están sabiendo lo que quieren, y otros están porque no saben qué estudiar. Es en este último grupo de alumnos donde el profesor tiene mayor dificultad: motivarles es complejo.En segundo lugar el módulo que se imparte ya es motivador, o no (unos módulos gustan más que otros).En tercer lugar juega un papel muy importante el profesor ya que, en gran medida, puede compensar estas dos primeras reflexiones (vistas desde un punto de vista negativo)”.
Me encanta usuario 1: “pese a que en los ciclos superiores suele ser la única opción disponible, pienso que siempre fue la mejor vía para desmotivar a cualquiera”. Breve pero intenso y cargado de significado.
Finalmente para completar el conjunto de respuestas que más me ha llamado la atención destaco la entrada filosofal de alumno 9: “como todo tipo de relación, creo que debería ser una relación reciproca y en simbiosis , quiero decir con esto que con transmisión unilateral no es útil para muchas cosas, exceptuando hablar con uno mismo ,hay que saber hablar , pero también escuchar, hay que saber comunicar pero también escuchar, hay que saber enseñar pero también aprender, en esta vida las cosas rígidas se rompen y las flexibles aguantan, por esto mismo creo que un profesor nunca debería ser unilateral y ser más bien bilateral su comunicación con el alumnado”.

Como este método de enseñanza-aprendizaje fue el que estudié en profundidad, junto con un grupo de compañeros, en clase de Fundamentos de Diseño Instruccional y Metodologías de Aprendizaje en Formación Profesional, tengo la oportunidad de comentar algunos aspectos sobre los que reflexionamos a la hora de elaborar el trabajo. Un compañero dijo que: “a lo largo de toda mi trayectoria académica, la mayor parte de los profesores me han dado clases magistrales y eran clases verdaderamente aburridas. Creo que la forma de ser de profesor también influye en este aspecto porque puede estar una hora hablando solo él pero puede llegar al alumno”. Esta es una de las cuestiones que algunos de los miembros del foro de discusión de la wiki comentaban. Algunos creen que hay que darle oportunidades a este método siempre y cuando el profesor sea dinámico, entusiasta y motive al alumnado. Yo soy muy reacia a utilizarlo y únicamente lo concibo sujeto a muchas condiciones.

Otra compañera comentó que: “es el método más usado porque es el más fácil de aplicar por parte del profesor”. Totalmente en desacuerdo ya que, desde mi punto de vista, es el más difícil. Ser un buen orador requiere de años de experiencia y preparación, además de una forma de ser concreta.





OPINIÓN PREVIA SOBRE EL MÉTODO DEL CASO


Esta técnica de enseñanza me parece muy útil y fácil de aplicar en la realidad del aula. Desde mi punto de vista, muchos docentes no se animan a utilizarla porque creen que requiere demasiado trabajo previo sin embargo, todos los días leen en el periódico noticias que les llaman la atención y tienen relación con los contenidos que están explicando en clase. Creo que se pueden cumplir las fases que propone Muccielli fácilmente, escogiendo una de esas noticias y comentándola en clase de manera informal.
Mediante este método, los alumnos hacen suyo el aprendizaje y ven que tiene un sentido práctico (aprendizaje significativo). Estoy especialmente de acuerdo con el segundo inconveniente que establece que: “las soluciones a los problemas que se plantean durante el estudio del caso, no se llevan generalmente a la práctica por lo que el método no sustituye la formación práctica, que debe facilitarse de manera complementaria, aplicando las conclusiones a situaciones reales”. Creo que el método puede acercar la realidad a los alumnos pero el contacto con el contexto resulta esencial: tocar los documentos, estar presente en las diferentes situaciones, trabajar codo con codo con las personas responsables... Y opino así como consecuencia de mi propia trayectoria personal. Estudié Derecho y en numerosas asignaturas los profesores utilizaban este método. Todos los casos estudiados (la mayoría reales) fueron de gran utilidad para comprender los conceptos que los profesores habían explicado en clase usando la técnica expositiva sin embargo, hasta que no realice el Practicum un Despacho de Abogados y me enfrenté sola a todo tipo de situaciones, leí, toqué, ordene y redacté diferentes documentos, acudí al Juzgado, visité los calabozos, etc. no integré definitivamente los conceptos. Eso sí, una cosa tengo clara, esos conceptos nunca se me van a olvidar, sin embargo de los numerosos artículos, leyes, disposiciones, sentencias, etc. que he tenido que memorizar a lo largo de la carrera no queda ni rastro.


OPINIÓN PREVIA SOBRE EL APRENDIZAJE COOPERATIVO

A diferencia del anterior, considero que éste método presenta mayores dificultades a la hora de ser aplicado a la realidad del aula ya que implica una mayor dedicación por parte del docente. Organizar los grupos de trabajo para que sean homogéneos y estén equilibrados, adaptar los contenidos a esta metodología de enseñanza y configurar una pauta de trabajo fácil de comprender por los alumnos y que pueda ser objeto de evaluación por parte del profesor, requiere tiempo y dedicación.

Sin embargo, los resultados pueden ser muy satisfactorios, no solo a nivel académico sino también social ya que podemos fomentar un ambiente de cordialidad y compañerismo.

Uno de los problemas básicos de esta metodología es la falta de espacio de gran parte de las aulas. Las clases son muy pequeñas y se puede recolocar las mesas para realizar este tipo de actividades de manera correcta.



OPINIÓN PREVIA SOBRE EL APRENDIZAJE CREATIVO


Desde mi punto de vista, creo que este método tiene un potencial increíble y es uno de los pilares fundamentales del proceso de cambio de paradigmas del que hablo en la carpeta “paradigmas educativos”.
Sin embargo creo que sería muy difícil, por el momento, fomentar el pensamiento crítico de los alumnos, conseguir que tengan confianza en sí mismos y no tengan miedo a preguntar en clase y equivocarse cuando el Sistema Educativo premia a los que se aprender la respuesta correcta y la plasman en un examen, premia a los que memorizan los contenidos que explica el profesor y no le molestan con nuevas ideas, sugerencias o reflexiones personales. En este sentido, el vídeo que he comentado anteriormente es muy ilustrativo ya que, mediante el experimento de los usos del clip, explica este fenómeno.
Por otro lado, de nuevo aparece el problema de los currículums y el exceso de contenidos que debe impartir el profesor y, supuestamente, aprender los alumnos. Estoy totalmente de acuerdo en que es más útil que el alumno obtenga menos conocimientos de calidad que una gran cantidad de manera superficial.
Año tras año algunos profesores repiten las clases tal como las planificaron hace años, se aprueba la oposición y nunca más se asiste a cursos para el enriquecer la práctica educativa (excepto cuando es obligatorio para obtener las horas de formación necesarias), no se tiene la valentía de decirle al alumno qué es lo que se sabe y lo que no. Todo esto, tan frecuente hoy en día por desgracia, atenta contra los principios del aprendizaje creativo. Los profesores deben emplear el conocimiento de manera flexible y se deben plantear si están haciendo bien su trabajo o no. Creo que muchos docentes “se aprovechan” de que tienen a treinta personas sentadas (interesante recalcar que son personas diferentes a las que habrá el siguiente curso), dispuestas a escuchar atentamente y creer todo lo que digan, en situación de total inferioridad y con miedo de que se puedan atrever a preguntarles algo y ellos se equivoquen. Por muy interesante y “morboso” que sea tener a treinta personas expectantes dispuestas a escucharte, nunca hay que perder de vista que el trabajo de un docente entraña una gran responsabilidad y, si lo haces bien, creo que tu esfuerzo se verá recompensado no solo a final de curso sino durante toda tu vida porque serás consciente de la huella que has dejado en cada alumno.
Para finalizar, me gustaría hacer referencia a un video del programa Redes (La 2 de TVE) titulado “¿Te aburrías en la escuela? donde Eduardo Punset entrevista a Ken Robinson, un gran experto en el desarrollo de la creatividad. En el video, tras una introducción en la que se explican brevemente los cambios en los métodos de enseñanza-aprendizaje a lo largo de la historia y la importancia de evolucionar hacia una educación que potencie la creatividad y la capacidad crítica del alumnado, se analiza la importancia del método de enseñanza creativa y se reflexiona sobre el por qué se conciben las “ciencias” y las “artes” de manera separada otorgándole más importancia a las primeras o sobre por qué la visión de la inteligencia es tan reduccionista.


OPINIÓN MODIFICADA TRAS ANALIZAR LAS RESPUESTAS DEL FORO DE DISCUSIÓN Y CONTRASTAR MI OPINIÓN CON LA DE MIS COMPAÑEROS DE CLASE


Pregunta formulada: ¿En qué porcentaje crees que se están utilizando actualmente las técnicas de enseñanza-aprendizaje más novedosas (aprendizaje por deducción, estudio de casos reales, aprendizaje por descubrimiento, aprendizaje creativo…)? Si tu porcentaje es reducido, ¿qué factores crees que influyen para no ser utilizadas?

Lo primero que me gustaría comentar es que la mayor parte de las personas que han contestado a esta pregunta consideran que el porcentaje en el que se están utilizando actualmente técnicas de enseñanza-aprendizaje más novedosas como el estudio de casos reales, el aprendizaje creativo o el aprendizaje por descubrimiento, es bastante bajo. Así, usuario 2 comenta que: “el 10%,todas estas técnicas tienen muchas ventajas, el alumno aprende mucho mas y no se aburre tanto en clase , puede ser un incentivo para asistir, pero estas técnicas creo que son a veces un poco caras, si tienes que comprar muchos materiales, o cosas que necesites el colegio no se lo puede permitir, y lo que hacen los colegios es comprar una cosa para todos los alumnos, con lo cual ni ven, ni aprenden nada, también pienso que no hay suficiente tiempo en clase para desarrollar estas técnicas, el profesor se cansaría mucho no tendría tiempo, con lo cual tendrían que poner mas profesores y al colegio le saldría caro.” En la misma línea responde usuario 1 cuando afirma que: “son las instituciones las que podrían aportar los medios necesarios al efecto. En estos momentos si mantenemos lo que hay... ¡triunfamos!”. Estos argumentos relacionados con el desembolso económico que se debería realizar para implantar algunos de los métodos comentados no me parecen del todo cierton. Cuántas veces he oído hablar de institutos en los que las pizarras digitales estaban acumulando polvo en un rincón pendientes de ser colocadas, de montones de DVD súper interesantes e ilustrativos apilados en una estantería, de duplicidad de programas de prevención de la drogodependencia por ejemplo (a un centro pueden llegar materiales de hasta tres instituciones diferentes con el objetivo de abordar un mismo tema), etc. Desde mi punto de vista, con los recursos que tenemos actualmente, se podrían realizar actividades que estuvieran inspiradas en estos métodos de enseñanza-aprendizaje. Incluso me atrevería a decir que sin usar ningún tipo de recurso material se podrían llevar a cabo.
Parcialmente de acuerdo con usuario 8: “los profesores más jóvenes están más interesados en implantarlas, los que llevan más años impartiendo clases de una cierta manera más tradicional son más reacios a cambiar el método, sobre todo si los resultados obtenidos han sido buenos”. No creo que todos los profesores jóvenes estén más interesados en implantar estos métodos que los profesores de mayor edad ya que, muchas veces, hay un gran desconocimiento sobre cómo poder aplicarlos en la realidad de un aula.
Para tratar de solucionar esta cuestión, algunas personas como usuario 5 o profesor 6 consideran que se debe llevar a cabo un proceso de reciclaje para tratar de redirigir a los profesores de mayor edad. Profesor 2 comenta que: “los motivos de esta realidad, a mi entender están muy claros: las personas mantenemos una tendencia a hacer las cosas en función de cómo hemos visto que se hacían. Considero que al profesorado le vendrían muy bien modelos novedosos de enseñanza y que sobran sesiones teóricas sobre constructos, esquemas o paradigmas que no aportan indicaciones prácticas de como mejorar la enseñanza”. Usuario 5 afirma que: “como factor predominante, destacaría la desidia, y la falta de interés y motivación por el reciclaje profesional por parte de los educadores”.
Muy realista la experiencia que comenta alumno 6: “En mi opinión menos de un 10%. Estudio 2º de medicina en la universidad de Zaragoza y todas las clases que recibo son del estilo ''clase magistral'', los alumnos callados y sentados escuchamos la lección leída o memorizada directamente de un Power Point absurdo que no aporta más que un libro de texto. Nadie participa y nadie rechista, lo que diga el profesor es lo correcto y no cabe interacción alguna”. Este tema ya lo hemos abordado en el análisis de la pregunta anterior. He de decir al respeto que me transmiten mucha tristeza los comentarios de este tipo sin embargo son una de mis motivaciones. Si los métodos dieran sus resultados y toda la Comunidad Educativa estuviera conforme con ellos, no estaría analizando las respuestas de este foro y no habría que mejorar nada sin embargo, comentarios de este tipo me dan muchísima fuerza y energía para tratar de cambiar las cosas.
Profesor 8: “el porcentaje creo que es muy bajo (no sabría decirlo exactamente). Algunos de los factores son los siguientes: desconocimiento de las mismas, poco interés, cansancio de las continuas "novedades educativas”. Todo lo relativo a las novedades educativas lo he tratado en el apartado de paradigmas educativos (concretamente en política y educación). A lo largo de estos meses en el Máster, y concretamente mientras elaboraba la programación, he llegado a la conclusión que muchas de las novedades legislativas introducen nueva terminología sin embargo, el fondo sigue siendo el mismo. No creo que influyan en el bajo porcentaje del que habla profesor 8.
Me ha encantado el comentario de profesor 9 cuando afirma que: “Los nuevos métodos que planteas Laura, no son tan nuevos, pero no son muy conocidos y no se tiene formación para ponerlos en marcha. Sólo cuándo el profesorado está motivado para ello se busca la vida e intenta hacer sus "pinitos". En las universidades incluidos los masters se da información - formación teórica, pero no se práctica nada, ni siquiera se ven vídeos de maestros o maestras trabajando de este modo. Es fácil decir que el profesorado no utiliza métodos novedosos cuándo se sabe que existen por haber leído unos libros, pero hay que dar el salto y mostrarlo en la práctica, utilizando esos métodos en el aula, poniéndolos en práctica”.
Profesor 1 comenta que: “habría que disminuir los contenidos del currículo para poder desarrollar estas nuevas metodologías ya que requieren de más tiempo de desarrollo y modificar algunos criterios de la actual organización del sistema educativo como la ratio, distribución de espacios, etc.” Este comentario está en la línea de mi opinión previa. Desde mi punto de vista uno de los problemas básicos para aplicar el método del aprendizaje cooperativo, por ejemplo, es la falta de espacio de gran parte de las aulas. Las clases son muy pequeñas y no se puede recolocar las mesas para realizar actividades englobadas en este tipo de metodología de manera correcta.

Con los compañeros del Máster de Formación del Profesorado he reflexionado principalmente del aprendizaje cooperativo ya que es una de las técnicas de enseñanza-aprendizaje que más conocemos. Una compañera me comento: “no veo justo que las personas que están más avanzadas ralenticen su aprendizaje por estar pendientes de los demás del grupo”. Desde mi punto de vista esto no tiene por qué ocurrir. De hecho, se trata más bien de todo lo contrario ya que las personas que “están más avanzadas” pueden aprender otro tipo de valores no menos importantes que acabar el trabajo rápido y bien como la solidaridad, el compañerismo, el trabajo mutuo e incluso pueden reforzar los conocimientos previos que tenían si les explican a sus compañeros de grupo las cuestiones que no entienden.

En un sentido más competitivo, un compañero de clase considera que: “trabajar en grupo es una tarea beneficiosa, siempre y cuando no repercuta a los alumnos que van bien en clase. Si se ponen unidos se saca el máximo rendimiento, hay un mayor nivel competitivo, esto hace que los alumnos se esfuercen al máximo, para obtener un objetivo común”.Como he comentado en el párrafo anterior, con el aprendizaje cooperativo se propugnan valores como la cooperación, la solidaridad, el respeto y la participación. No creo que fomente la competitividad o la rivalidad entre los compañeros siempre y cuando el profesor dedique el tiempo necesario a organizar los grupos de la manera más homogénea posible y haga comprender a los alumnos los beneficios del trabajo en grupo.

Me llama la atención la reflexión de otra compañera en relación al uso de esta técnica en el proceso de aprendizaje de un idioma es: “en el aprendizaje de una lengua extranjera es muy importante que todos aporten a todos. Antes el aprendizaje se basaba en gramática y teoría, actualmente se necesita este tipo de métodos para interaccionar y facilitar el aprendizaje de todos los alumnos. Si se distribuye la clase en forma de u, los compañeros colaborararán más”. Estoy de parcialmente de acuerdo con ella sin embargo, aparece aquí uno de los problemas que he comentado anteriormente, el reducido espacio que tienen las aulas reales. En muchas ocasiones, y a pesar de que me parece muy interesante modificar la distribución de las mesas en determinados momentos, resulta imposible colocar a los alumnos en forma de “U” para aplicar este método de manera integral.

Para concluir me gustaría añadir la opinión de otra compañera de clase que comento lo siguiente: “creo que este método es uno de los más fáciles de aplicar en clase y no requiere de mucha organización previa o trabajo por parte del profesor”. No estoy de acuerdo con esta opinión ya que, como he comentado antes, organizar los grupos de trabajo para que sean homogéneos y estén equilibrados, adaptar los contenidos a esta metodología de enseñanza y configurar una pauta de trabajo fácil de comprender por los alumnos y que pueda ser objeto de evaluación por parte del profesor, requiere tiempo y dedicación.