Este método de enseñanza se caracteriza porque la persona que ejerce la función de formador o de docente, comunica a los alumnos un conjunto de conocimientos específicos, en un contexto totalmente controlado, desde el punto de vista de espacio y de tiempo.

Algunas de sus características son:
  • El predominio directivo por parte del docente relegando al alumno a un segundo término. El alumno tiene un rol totalmente pasivo.
  • El acento en la persona física del formador así como en el método que utiliza.
  • El carácter presencial y el abuso de la expresión oral.
En definitiva, una escena en la que el formador expone oralmente y los alumnos escuchan y toman apuntes.

Se trata de una estrategia ampliamente utilizada, prácticamente sin rivales, tanto en el ámbito laboral como fundamentalmente en el académico. Es una estrategia muy recurrente en estudios superiores y universitarios.

Algunas ventajas (según Núria Rajadell Puiggròs. Los procesos formativos en el aula. Estrategias de enseñanza-aprendizaje. Ver Anexo I) de esta técnica son las siguientes:

  • Rapidez en la transmisión de la información.
  • Fácil estructuración de los contenidos.
  • Gran cantidad de información en un tiempo relativamente breve.
  • Prácticamente no requiere recursos.

Sin embargo es necesario presentar algunos de los inconvenientes (según la misma autora) que hacen patente que esta estrategia no sea la más óptima para todos los contextos, personas o contenidos:

  • Uso excesivo de verbalismo.
  • Abuso de tomar apuntes.
  • Utilización exagerada de la técnica de memorización.
  • Poca comunicación entre el alumno y el profesor, incluso a menudo es nula.
  • Manifiesta jerarquización en las personas que intervienen.
  • Pasividad por parte de los alumnos.
  • Inadaptación a la diversidad de los alumnos.
Algunos autores consideran que, en alumnos mayores (por ejemplo universitarios), éste método resulta útil para que practiquen la técnica de toma de notas, lo que les obliga a prestar atención, captar lo más importante y elaborar una síntesis. Así mismo, consideran que una buena explicación sobre un tema lo aclara, y favorece en el alumno la escucha activa.

clase_técnica_expositiva.jpgPara estos pensadores, la enseñanza expositiva no descarta que se aprenda de forma significativa, si se parte de los conocimientos previos de los alumnos, se esquematiza en la pizarra los puntos más relevantes del tema a abordar y se ejemplifica.

Como crítica, puede objetársele que no estimula el aprendizaje autónomo, y que los alumnos sobre todo en la niñez y adolescencia no tienen la capacidad de prestar atención durante períodos prolongados por lo que mantener la motivación en estos casos es altamente dificultoso. Es frecuente escuchar decir a los alumnos que estas clases les resultan aburridas.

El desarrollo de esta técnica debe efectuarse en tres fases:

  • Planificación, con el objetivo de detectar las necesidades y los intereses del alumnado.
  • Exposición de los contenidos, velando por su adecuación al alumnado, por unas características apropiadas espaciales y temporales, por mantener la atención del alumnado, por sintetizar las ideas básicas en unos últimos momentos.
  • Comprobación del aprendizaje asimilado por parte del alumno, si se ha facilitado la comprensión e interiorización de los contenidos.


OPINIÓN PERSONAL SOBRE LA TÉCNICA EXPOSITIVA





Durante 400 años, en todo el mundo, los alumnos del primer curso de la enseñanza terciaria se han sentado en salones de conferencia y han tratado de anotar todo lo que dice el conferenciante. No saben lo que se supone que tienen que recordar o aquello sobre lo que les van a examinar, de modo que actúan buscando la seguridad y tratando de registrar todo. Jhon Tiffin y Lalita Rajasingham.

Estoy totalmente de acuerdo con esta cita y, aunque suene un poco radical, creo que resume a la perfección el modo en el que he afrontado (y en ocasiones sigo afrontando, no porque quiera sino por inercia diría yo), las clases de las diferentes materias desde que tenía uso de razón. Después de catorce años aproximadamente escuchando y transcribiendo monólogos y desarrollando una fascinante capacidad de escuchar al profesor, “entenderlo” y copiar todo lo que decía al mismo tiempo por si acaso no aparecía en los libros en los que supuestamente se basaba, puedo decir que odio firmemente esta técnica y las llamadas clases magistrales.

Sin embargo, he de puntualizar que si se trata de un buen orador, la explicación de un tema lo aclara, y favorece en el alumno la escucha activa. Por desgracia, en pocas ocasiones he podido disfrutar de un docente que sea buen orador. Algunos consejos para utilizar esta técnica podrían ser, por ejemplo: enfatizar y resumir periódicamente, mantenerse en un lugar visible, dirigir la vista y la voz hacia todo el grupo, utilizar un lenguaje claro y con un volumen adecuado o utilizar ejemplos conocidos y significativos para los alumnos.

Algo que para mí es fundamental, no se debe abusar de las presentaciones PPT y menos leerlas. Creo que es un recurso muy interesante pero debe utilizarse únicamente como apoyo, no para vender una típica clase magistral puramente teórica como algo muy innovador.
En la investigación que realiza Claudia Castro en su artículo: Formación de Formadores. Metodología Docente en Ciencias de la Salud (ver Anexo I) preguntan a un gran número de docentes por qué utilizan la estrategia de clases expositivas. Sus respuestas son las siguientes: “porque la materia es muy larga y tengo poco tiempo de cursarla. De ese modo yo me aseguro de “dar todo”, “porque los temas son muy difíciles, yo se los explico para que los entiendan”, “porque tengo muchos alumnos y es lo único que se puede hacer” o “porque los alumnos les aburre el tema, son abúlicos, no les interesa la materia, no están motivados para nada, sólo quieren escuchar una clase”.

Si es cierto que la materia es larga y el tiempo no alcanza, ¿por qué utilizar el poco tiempo en que docentes y alumnos están juntos para repetir cuestiones que probablemente están desarrolladas en los libros?, cuando hablan de poco tiempo, a qué se refieren ¿al tiempo de enseñanza o al de aprendizaje?, qué es lo más importante ¿lo que nosotros enseñamos o lo que aprenden nuestros alumnos?

Reconozco que cuesta mucho más esfuerzo preparar una clase dinámica en la que se combinen diferentes métodos de enseñanza-aprendizaje y se realicen actividades de distinta índole, sin embargo ese es el trabajo de un profesor y debe esforzarse por hacerlo bien. Creo que muchos docentes quieren mejorar día a día y aplicar en sus clases técnicas más novedosas pero, desde mi punto de vista, los currículums (en mi caso de Formación Profesional) son excesivamente extensos y abarcan demasiados contenidos y resultados de aprendizaje. Si se apostara por reducir los contenidos se podrían utilizar otras técnicas de enseñanza que proporcionasen al alumno una base de conocimientos más sólida que no se le olvidase de un día para otro como ocurre con el método expositivo.

En definitiva, técnica expositiva sí pero en los momentos en los que puede resultar interesante y útil utilizarla (presentar el esquema general las nuevas unidades temáticas, comunicar los objetivos de la clase y explicar los modos en que se podría organizar el estudio, incentivar a los alumnos para la búsqueda de información, transmitir información de difícil acceso para el estudiante, etc.) pero nunca como regla general. Además creo que es valioso que el profesor interrumpa la exposición para interrogar sobre lo expuesto, para escuchar las apreciaciones de los alumnos sobre el tema, relacionarlos con otros temas de la misma asignatura o de otras con los que tenga puntos en común, y escuchar sus opiniones personales, o vivencias si correspondiera.