En relación a este tema, verdaderamente interesante me ha parecido la Guía los doctores Wesley Hiler y Richard Paul, de la Fundación para el Pensamiento Crítico, que resume de forma compacta 27 ideas prácticas para mejorar la enseñanza escolar promoviendo simultáneamente tanto el aprendizaje activo y cooperativo, como el pensamiento crítico.






A finales de los ochenta el paradigma constructivista, con una propuesta centrada en el estudiante, despertó un interés renovado en los trabajos de grupo. Así, el aprendizaje cooperativo empezó a difundirse como una propuesta metodológica que hace del grupo, el protagonista de los procesos de aprendizaje.

“El aprendizaje cooperativo es el uso didáctico de equipos de trabajo reducidos, en los cuales los alumnos trabajan juntos para maximizar su propio aprendizaje y el de sus compañeros de equipo”. Johnson, Johnson y Holubec (1999): El aprendizaje cooperativo en el aula.


Nuestra sociedad evoluciona porque se discute, se debate, se planifica, se toman decisiones, porque se comparte, en fin, porque se trabaja en equipo. El grupo es imprescindible para el cambio y consecuentemente para el avance de la sociedad, y lo interpretamos como un colectivo de personas que trabaja de manera articulada y cohesionada, y no como una simple suma de individuos, de ahí que le denominemos equipo. La diversidad de opiniones, conocimientos y experiencias proporciona riqueza al equipo y debemos aceptarla como un valor que fomenta la apertura de las fronteras del conocimiento. Para la obtención de resultados en un equipo, se requiere la doble vertiente del aprendizaje, cognitiva y social.

Tres grandes autores sentaron las bases del trabajo en equipo: Jacob Levi y Karl Rogers, desde la perspectiva de educación especial, y Kurt Lewin incidiendo en la importancia del individuo y su contexto dentro del concepto de grupo.

La enseñanza en grupo es una estrategia formativa basada en la participación, en el trabajo al que se somete el propio colectivo y, fundamentalmente, en la comunicación, sin tener en cuenta la diferencia de niveles entre las personas que lo integran.

El trabajo en equipo va más allá del trabajo en grupo y requiere una identidad propia, una total convicción de las bases del principio de actividad y un control de la rutina. Cooperar significa también organizar, estructurarse y evaluar continuamente, pero para cooperar con éxito se deben tener claras tres características básicas:

  • Los objetivos que pretende conseguir el grupo, interpretándolos como un apoyo eficaz para proporcionar colaboración a los que puedan destacar más o a los que menos, formando nuevos vínculos sociales
  • La responsabilidad de cada uno de sus individuos, que asegura en cierta manera que cada persona tome con seriedad las tareas del aprendizaje y que ninguna falta de dominio en el alumno se vea reducida por el éxito de otro
  • La igualdad de oportunidades para todos hacia la consecución del éxito, que hace que los resultados de los esfuerzos de todos los estudiantes se recompensen por sus propios méritos y se evite la comparación inapropiada con los éxitos de los demás.


En el trabajo cooperativo se priorizan algunos aspectos como:

  • La heterogeneidad de sus individuos, para fomentar la riqueza
  • La interdependencia con el grupo, sin negar la responsabilidad individual
  • La conciencia de equipo, como el protagonista del propio proceso de enseñanza y de aprendizaje.


El aprendizaje cooperativo es una alternativa potenciadora de las estrategias actitudinales, frente a las cognitivas y metacognitivas, ya que implica intercambio, coordinación de opiniones y actuaciones, valoración crítica, aceptación de las críticas de los demás y un sinfín de posibilidades de carácter social.
Walters (2000) señala cuatro modelos principales de aprendizaje cooperativo:
  • Jigsaw (Rompecabezas)
  • Student Team Learning (AprendizajeporEquiposdeEstudiantes)
  • Learning Together (AprendiendoJuntos)
  • Group Investigation (InvestigaciónenGrupo)


Las diferencias entre ellos se encuentran en el grado de estructuración de la tarea, la utilización de recompensas y la competición, y los métodos de evaluación individual, según Díaz-Barrigay Hernández, (2001).


OPINIÓN PERSONAL SOBRE EL APRENDIZAJE COOPERATIVO



A diferencia del anterior, considero que éste método presenta mayores dificultades a la hora de ser aplicado a la realidad del aula ya que implica una mayor dedicación por parte del docente. Organizar los grupos de trabajo para que sean homogéneos y estén equilibrados, adaptar los contenidos a esta metodología de enseñanza y configurar una pauta de trabajo fácil de comprender por los alumnos y que pueda ser objeto de evaluación por parte del profesor, requiere tiempo y dedicación.

Sin embargo, los resultados pueden ser muy satisfactorios, no solo a nivel académico sino también social ya que podemos fomentar un ambiente de cordialidad y compañerismo.

Uno de los problemas básicos de esta metodología es la falta de espacio de gran parte de las aulas. Las clases son muy pequeñas y no se puede recolocar las mesas para realizar este tipo de actividades de manera correcta.

Me gustaría concluir esta opinión con unas viñetas sobre el aprendizaje cooperativo muy ilustrativas que me llamaron la atención.



Don Pedro: sus alumnos ¿hacen lo que quieren?
La respuesta fue de lo más elegante: no, quieren lo que hacen


1.png2.png