El objetivo por antonomasia de este método es que la persona logre mejorar su capacidad para solucionar sus problemas, por medio de la creatividad (que amplía las posibilidades de acción), que a su vez se vale: de la empatía (que permite tener una mayor comprensión del otro o de lo otro), de las relaciones sociales (que aumentan aún más el margen de ideas nuevas) y de la comprensión del propio proceso creativo (que permite mejorar el análisis consciente).

Educar en la creatividad es educar para el cambio y formar personas ricas en originalidad, flexibilidad, visión futura, iniciativa, confianza; personas amantes de los riesgos y listas para afrontar lo obstáculos y problemas que se les van presentado en su vida escolar y cotidiana. Además, educar en la creatividad es ofrecer herramientas para la innovación.

La creatividad se puede desarrollar por medio del proceso educativo, favoreciendo potencialidades y consiguiendo una mejor utilización de los recursos individuales y grupales dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje. Siguiendo con esta ideaa, no podemos hablar de una educación creativa sin mencionar la importancia de una atmósfera creativa que propicie el pensar reflexivo y creativo en el aula.

La creatividad permite tener una actitud flexible y transformadora que se basa en romper las murallas o barreras para edificar la nueva escuela del futuro, cuyo principal objetivo es ser integrada, solidaria, respetuosa, reflexiva, divergente, desarrolladora y abierta y consistente con las necesidades de todos los alumnos.

El ser humano es creativo por naturaleza, por ello la creatividad se encuentra en la base de la adaptación al cambio, y consecuentemente en la base del progreso humano (hacia un cambio de paradigma). La obra creadora es fruto del potencial personal y de una actitud transformadora; no se trata de un don de la naturaleza, ni tampoco se improvisa alegremente. La capacidad de comunicación y la de motivación son ingredientes esenciales para que la persona creativa pueda manifestar al exterior sus productos.

La creatividad engloba un doble aspecto: por un lado todo aquello que tenga originalidad, y por otro, los nuevos productos con un elevado índice de novedad que resuelven problemas de tipo material y/o espiritual, y que impactan socialmente. Además una enseñanza creativa exige flexibilidad y es contraria al autoritarismo.

Educar en la creatividad (según Julián Betancourt Morejon. Psicólogo y Director del Centro de Estudios e Investigaciones de Creatividad Aplicada de Guadalajara, México) implica partir de la idea que ésta no se enseña de manera directa, sino que se propicia. Para esto es necesario tomar en cuenta las siguientes sugerencias:


- Aprender a tolerar la ambigüedad y la incertidumbre. El profesor debe favorecer en los estudiantes una tolerancia a la ambigüedad dándoles más espacio en sus clases para pensar sobre una situación problemática y estimulándolos a reflexionar desde el principio de la clase.
La incertidumbre es otro alimento de la clase creativa. Es decir, se debe crear un clima dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje donde el conocimiento que se está trabajando no se dé como inmutable y estático. La escuela necesita la incertidumbre para que el alumno se lance a explorar fuera de éste el conocimiento que no logró construir totalmente en el aula.

- Favorecer la voluntad para superar obstáculos y perseverar. Debemos partir siempre de dos pautas, cuando empezamos con un proyecto innovador para la educación. La primera, ser fieles a los objetivos que deseamos alcanzar; la segunda, ser conscientes de que para llegar a lograrlos se va a presentar toda una serie de barreras por derribar. Se elimina una y aparece otra y así sucesivamente, hasta alcanzar el objetivo. Hay que convertir los obstáculos en oportunidades y no en amenazas.

- Desarrollar la confianza en sí mismo y en sus propias convicciones. En los centros educativos se debe cultivar la confianza en sí mismo por medio de indicadores que no siempre sean las buenas notas y el pasar de curso. Otros indicadores que se debieran tomar pudieran ser: la apertura mental, la originalidad, el asumir riesgos, el plantearse preguntas que en determinados momentos pongan en duda el conocimiento que se está trabajando, entre otros.

En este sentido me llamó mucho la atención un video (Changin Paradigms. Cambiando Paradigmas) en el que Ken Robinson, gran experto en el desarrollo de la creatividad hace referencia, entre otras muchas cosas, a un experimento llevado a cabo con niños de diversas edades en el cual se les preguntaba sobre los usos que podía tener un clip. En edades tempranas los niños planteaban multitud de respuestas originales sin embargo, conforme iban pasando los años y los niños eran educados en un sistema donde hay una única respuesta correcta que debes memorizar para sacar buena nota y avanzar en él, las respuestas se reducían notablemente.







- Propiciar una cultura de trabajo para el desarrollo de un pensamiento creativo y reflexivo. El docente que desea lograr un clima donde los alumnos aprendan a pensar y creen mejor, debe trabajar duro. A veces los resultados alcanzados no son los esperados o no son tan gratificantes en un período corto de tiempo, pero hay que seguirle poniendo todo el empeño, ya que las huellas formadoras que se dejan en los alumnos trascienden el presente y se recogen en el futuro.

- Invitar al alumno a trascender el presente con un proyecto futuro. El profesor creativo constantemente se anticipa a la siguiente clase. Todavía no ha finalizado la clase y él ya está viendo qué recursos pedagógicos va a emplear para que la próxima sea de mejor calidad. Además, se acompaña de una forma de ver la vida optimista. Esta anticipación se relaciona mucho con el disfrute por el proceso de enseñar más que por los resultados que pueda obtener. También invita a sus alumnos a creer que toda idea soñada puede ser una idea posible. Este tema está muy relacionado con el de currículum oculto.

- Aprender a confiar en lo potencial y no sólo en lo real. El profesor debe confiar en las capacidades potenciales de sus alumnos y no solamente en las reales. Debe favorecer un enseñanza desarrolladora y colaborativa donde lo que el alumno puede realizar con su apoyo pueda hacerlo el día de mañana solo.
- Vencer el temor al ridículo y a cometer errores. Debemos enseñar a nuestros alumnos a vencer el temor al ridículo y a cometer errores, ya que esto representa romper con reglas establecidas. En el caso del temor a cometer errores es importante aprender a reciclar los mismos como fuente de aprendizaje. Además, evitar que el alumno tenga miedo a equivocarse ante el maestro por razones como la siguiente: perder su cariño, romper con la imagen de buen estudiante, contradecir el método de aprendizaje que sigue el educador, etc.

- Desarrollar tanto en los profesores como en los alumnos, una actitud diferente ante la responsabilidad del proceso de enseñanza - aprendizaje. Los alumnos deben tomar poco a poco la responsabilidad de su propio aprendizaje, en la medida en que desarrollen una motivación intrínseca en torno a esto. El docente debe facilitar y mediar las oportunidades para que los estudiantes decidan lo que necesitan saber y con qué herramientas construirlo y favorecerle la ejercitación de estrategias para lograr lo anterior.

- La autoridad para validar el conocimiento debe partir de un proceso social, dialógico y cooperativo. Para esto es necesario romper con aquellas creencias en las cuales el docente tiene la verdad acerca del conocimiento a construir y el alumno debe encontrarla bajo el control de este experto. El maestro constantemente habla y el alumno escucha y le hace sentir en las clases que está plenamente seguro de lo que enseña, que hay poco que descubrir e indagar con relación a esto.

- Cuando se propicia un clima creativo, la motivación intrínseca y la de logro deben estar presentes. La primera en el sentido de que debe nacer, desarrollarse y realizarse en el propio proceso de enseñanza-aprendizaje, sin requerir de recursos externos. En el caso de la segunda implica desarrollar una actitud en los alumnos ante los logros que van teniendo en la escuela, que propicie el pensar no sólo en ser competentes, sino también en ser excelentes, así como disfrutar de los trabajos que realizan, pero nunca estar completamente satisfechos con los mismos. De esta manera se sigue mejorando.

- Es necesaria la contextualización del conocimiento y de las habilidades de pensamiento crítico y creativo (paradigma contextual y cognitivista). Contextualizar implica no concurrir en situaciones como las siguientes: se imparte tal y como se había leído en el texto básico de la asignatura que generalmente es una selección de lecturas de más de tres años de realizada y en la cual, en ocasiones, faltan las referencias de donde se tomó o no se cita de forma correcta. Se pide que se observen determinados conocimientos tal como los mencionaba un reconocido estudioso del tema. Se exigen tareas a los alumnos como si esta fuera la única asignatura que recibe, olvidando el resto de ellas. Se quiere reproducir un experimento tal como se había realizado en un país desarrollado. Se trabaja en la clase tal tema o autor porque está de moda y todos los citan. Se extrapolan técnicas creadas para una actividad docente a otra completamente diferente.

- Las necesidades fundamentales del alumno están relacionadas con enseñarle a pensar creativa y reflexivamente, es decir, a pensar de manera excelente. Lo que se requiere es un alumno imaginativo y que cuestione las verdades que aparecen de la voz del maestro o de los libros de textos. El alumno ha de ser un constructor de puentes imaginarios para que transiten las ideas invisibles para la mayoría y en un momento determinado se hagan visibles; ha de analizar las experiencias y los conocimientos de la realidad y sistematizarlos mediante su pensamiento crítico y creativo, con la cooperación de un educador con profundos conocimientos de grupo y de mediación.

- Es más valioso cubrir una pequeña proporción de conocimientos a fondo que una gran cantidad de manera superficial. Es más útil que el alumno obtenga una pequeña parcela del conocimiento que una gran cantidad, pero de manera superficial, que discuta el significado de los mismos y descubra los sentidos que pueden tener de acuerdo con su historia y su cultura. Es lo que comentaba anteriormente en la opinión personal de la técnica expositiva.


OPINIÓN PERSONAL




Desde mi punto de vista, creo que este método tiene un potencial increíble y es uno de los pilares fundamentales del proceso de cambio de paradigmas del que hablo en la carpeta “paradigmas educativos”.

Sin embargo creo que sería muy difícil, por el momento, fomentar el pensamiento crítico de los alumnos, conseguir que tengan confianza en sí mismos y no tengan miedo a preguntar en clase y equivocarse cuando el Sistema Educativo premia a los que se aprender la respuesta correcta y la plasman en un examen, premia a los que memorizan los contenidos que explica el profesor y no le molestan con nuevas ideas, sugerencias o reflexiones personales. En este sentido, el vídeo que he comentado anteriormente es muy ilustrativo ya que, mediante el experimento de los usos del clip, explica este fenómeno.
Por otro lado, de nuevo aparece el problema de los currículums y el exceso de contenidos que debe impartir el profesor y, supuestamente, aprender los alumnos. Estoy totalmente de acuerdo en que es más útil que el alumno obtenga menos conocimientos de calidad que una gran cantidad de manera superficial.

Año tras año algunos profesores repiten las clases tal como las planificaron hace años, se aprueba la oposición y nunca más se asiste a cursos para el enriquecer la práctica educativa (excepto cuando es obligatorio para obtener las horas de formación necesarias), no se tiene la valentía de decirle al alumno qué es lo que se sabe y lo que no. Todo esto, tan frecuente hoy en día por desgracia, atenta contra los principios del aprendizaje creativo. Los profesores deben emplear el conocimiento de manera flexible y se deben plantear si están haciendo bien su trabajo o no. Creo que muchos docentes “se aprovechan” de que tienen a treinta personas sentadas (interesante recalcar que son personas diferentes a las que habrá el siguiente curso), dispuestas a escuchar atentamente y creer todo lo que digan, en situación de total inferioridad y con miedo de que se puedan atrever a preguntarles algo y ellos se equivoquen. Por muy interesante y “morboso” que sea tener a treinta personas expectantes dispuestas a escucharte, nunca hay que perder de vista que el trabajo de un docente entraña una gran responsabilidad y, si lo haces bien, creo que tu esfuerzo se verá recompensado no solo a final de curso sino durante toda tu vida porque serás consciente de la huella que has dejado en cada alumno.

Para finalizar, me gustaría hacer referencia a un video del programa Redes (La 2 de TVE) titulado “¿Te aburrías en la escuela? donde Eduardo Punset entrevista a Ken Robinson, un gran experto en el desarrollo de la creatividad. En el video, tras una introducción en la que se explican brevemente los cambios en los métodos de enseñanza-aprendizaje a lo largo de la historia y la importancia de evolucionar hacia una educación que potencie la creatividad y la capacidad crítica del alumnado, se analiza la importancia del método de enseñanza creativa y se reflexiona sobre el por qué se conciben las “ciencias” y las “artes” de manera separada otorgándole más importancia a las primeras o sobre por qué la visión de la inteligencia es tan reduccionista.